Orden de Carlos III

Orden de Carlos III

El artículo diez de las constituciones se expresa en esta forma acerca del traje inherente a la Orden.

“Los Caballeros Seculares Grandes-Cruces usarán en las funciones solemnes de la Orden el traje establecido, compuesto de manto de terciopelo azul celeste, cuajado de estrellas de hilo de plata, con su muceta y dos fajas, que caerán desde el cuello hasta los pies, de la misma tela, y bordadas del propio hilo, según se usa; túnica de tercianela blanca, guarnecida de fleco de seda azul y plata; cíngulo de estas especies, y calzón de seda negro; sombrero liso con plumaje blanco, espadín de acero liso, y el collar en la forma acostumbrada. Los Prelados Grandes-Cruces llevarán en iguales ocasiones, sobre la vestidura propia de su dignidad, la insignia pendiente de la cinta, como lo hacen diariamente.

Los Eclesiásticos Grandes-Cruces, que no fueren Prelados usarán sobre la sotana del manto, como los Seculares de su clase, llevando exteriormente sobre él la Cruz en la cinta ancha que le corresponde.  Los ministros y los demás Caballeros Seculares usarán del propio traje que los Grandes-Cruces, con la respectiva diferencia del menor ancho de los bordados, y los que gozasen uniforme llevarán sobre este el manto, túnica y cíngulo: los Eclesiásticos usarán del manto vínica mente sobre la sotana.”

La fórmula del juramento de los Caballeros admitidos en la insigne y esclarecida Orden de Carlos III, es ésta:

“Juro vivir y morir en nuestra Sagrada Religión y defender el misterio de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. No emplearme directa ni indirectamente en nada contrario a la acendrada lealtad que debo a S. M. la Reina legitima de las Españas Doña Isabel II, Jefe y Soberana de la Orden.  Defender sus derechos y los de la nación consignados en la Constitución»