Reales Maestranzas de Caballería

Reales Maestranzas de Caballería

Las Reales Maestranzas de Caballería son sociedades ecuestres fundadas por caballeros particulares en el último tercio del siglo XVII, y transformadas durante el siglo XVIIII, bajo la protección de la Corona, en instituciones públicas dedicadas a la formación hípica de los cuadros de oficiales de Caballería y al fomento de la cría caballar. A partir del advenimiento del sistema constitucional, hacia 1836, las seis Reales Maestranzas supervivientes -otras diez se malograron- se transformaron en entidades ecuestres cortesanas, oficialmente reconocidas. Con el fin de preservar esa tradición ecuestre española, y de dotar a los territorios septentrionales de la Península Ibérica -los antiguos reinos de Castilla y León- de una institución propia,

Maestranza de Caballería de Sevilla

REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE SEVILLA

El pasado histórico de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla se remonta a los días inmediatos a la conquista de la ciudad en el año 1248 por el Rey Fernando III el Santo. Los caballeros que le acompañaron en tan importante gesta fundan una Cofradía o Hermandad Caballeresca, bajo la advocación de San Hermenegildo con el fin de adiestrarse en el manejo de las armas y las prácticas ecuestres y para estar preparados en el combate. Con el devenir de los tiempos esta Hermandad Caballeresca pierde actividad en sus dedicaciones hasta desaparecer. Se impone la necesidad, por deseo real primero de Felipe II y luego de Felipe III, de mantener su espíritu en una nueva institución, y así se funda en 1670, durante el reinado de Carlos II, el Real Cuerpo de Maestranza de Caballería de Sevilla. En el resto de España las distintas Maestranzas siguieron un proceso similar a la de Sevilla fundándose todas a partir de la segunda mitad del siglo XVII.

El adiestramiento de la nobleza en el manejo del caballo, mediante el arte de la jineta era de gran utilidad para la formación de oficiales para el ejército y su entrenamiento para la guerra al servicio de la Corona, que siempre contó con su apoyo e interés.

Desde un primer momento, la Real Maestranza de Caballería organizó funciones públicas en las principales plazas de la ciudad, Fiestas de Toros y Cañas, Alcancías, Manejos y Picaderos por diferentes motivos: estancias reales, efemérides y fiestas religiosas. Durante los siglos XVIII y XIX, la Real Maestranza criaba yeguas y potros para el buen fin de su principal dedicación, con caballerizas que se contaban entre las mejores de Andalucía. La institución fue pionera en el fomento del deporte hípico en Sevilla.

Particular mención merece el período comprendido entre 1729 y 1733, que coincide con la estancia de Felipe V en Sevilla. Este monarca, primero de la Casa de Borbón en España, había recibido apoyo material y moral de la Real Maestranza en la guerra de sucesión a la corona española. “Así conquistando laureles, ora batiendo a la morisma, en estos campos andaluces hasta el final de la Reconquista con la toma de Granada, en las Américas, Italia y Flandes, derramando su sangre en la causa de Felipe V, más tarde en Orán y las Dos Sicilias,sacrificándose en el Rosellón, cubriéndose de gloria en la dura lucha de nuestro heroico pueblo sostenida contra el coloso Napoleón”, según el preámbulo de las Ordenanzas de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

En agradecimiento, el Rey concedió importantes y decisivos privilegios a la Corporación, que desde ese momento recibirá el tratamiento de “Real”. El cargo de Hermano Mayor del Real Cuerpo sería desde entonces ostentado por uno de los hijos del Rey. A partir de Fernando VII sería el propio Rey el Hermano Mayor de la Real Corporación, presidida en la actualidad por S. M. el Rey Don Felipe VI, y el honor de representar al Hermano Mayor corresponde a su Teniente de Hermano Mayor.

Otro de los privilegios concedidos por Felipe V a la Real Maestranza fue el uso de uniforme con derecho a vestirlo no sólo en las funciones propias de la institución, sino en cualquier día, “como se sirven del suyo los Oficiales Militares de mis tropas”, según textualmente consta en la Real Cédula de 24 de Junio de 1729.

“Texto sacado íntegramente de la web de la Maestranza de Caballería de Sevilla”

  • http://www.realmaestranza.com/
Real Maestranza de Caballería de Granada

REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE GRANADA

La Real Maestranza de Caballería de Granada se fundó el 12 de enero del año 1686 por la nobleza local, con acuerdo del cabildo de dicha ciudad, tomado en el día anterior y acogiéndose al patrocinio de la Inmaculada Concepción con advocación del Triunfo. Eligieron por Hermano Mayor al marqués de Valenzuela; por maestro fiscal a Don Fernando Agustín de Rojas; al conde de Torrepalma por diputado primero; por segundo a Don Blas Manuel de Paz y Guzmán, y por secretario a Don Nicolás Carnero y Guzmán. Además se organizó el blasón que ostenta tan ilustre Corporación.

En sus primeros inicios se dota de unas Ordenanzas y su actividad principal será la ecuestre realizando funciones públicas de justas, juegos de cañas y otros ejercicios en el campo del Triunfo, o en las carreras del Genil y del Darro.

Los Fundadores de esta Real Maestranza de Caballería de Granada fueron: Antonio Domingo Fernández de Córdoba y Castilla (Marqués de Valenzuela), Fernando Agustín de Rojas y Pacheco, Pedro Verdugo y Albornoz (Conde de Torrepalma), Blas Manuel de Paz y Guzmán, Nicolás Carnero y Guzmán, García José Dávila-Ponce de León Corvera Cuevas y Mendoza Bohorques y Zayas, Francisco Dávila-Ponce de León Corvera Cuevas y Mendoza, Cristobal de Morales y Morales (Marqués de Garantía), Cristóbal Gómez de Vega y Montalvo, Alonso de Granada y Venegas, Luis Maza de Mendoza (Marqués de Casablanca), Cristóbal de Alarcón Varona y Cibo, Francisco Zambrana y Guzmán, Álvaro de Henestrosa y Ponce de León, Gonzalo Dávila Maza y Quesada, Luis Suárez de Toledo y Cueva, Juan Manuel Pérez de Herrasti y Ferrer Gadea, Martín Alonso de la Cueva Benavides, Antonio Montalvo Antonio Castillo de la Cueva y Sotomayor, Luis de Paz y Varona, Baltasar Afán de Ribera Gadea y Bazán, Melchor Afán de Ribera y Gadea, Bernardo de Fuentes y Padilla, Francisco Navarro y Nuño de los Cobos.

Es a partir de 1725 cuando se produce un importante auge de esta Real Corporación debido a los privilegios que la Monarquía concedió a todas las Maestranzas: En la Maestranza de Granada los privilegios se materializaron a través de Reales Cédulas. Así, se le concede el título de “REAL CUERPO DE MAESTRANZA”, se le dota de Uniforme, el Hermano Mayor pasa a ser un Infante de España (en la actualidad es el Rey de España), etc.

Desde la segunda mitad del siglo XVIII la Real Maestranza de Caballería de Granada se convierte en una Corporación nobiliaria muy importante con un número de Maestrantes muy considerable. Esta época dorada, que durará hasta aproximadamente el tercer cuarto del siglo XIX, es considerada la de mayor esplendor donde se realizaban principalmente ejercicios ecuestres y corridas de toros, y en un plano paralelo la enseñanza entre los hijos de sus miembros y las actividades benéficas.

“Texto sacado íntegramente de la web de la Maestranza de Granada”

Real Maestranza de Caballería de Zaragoza

REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE ZARAGOZA

En 1819 siendo rey Fernando VII, se constituye la Real Maestranza de Zaragoza, el hermano del rey Don Francisco de Paula es nombrado Hermano Mayor. Para ser miembro de la Maestranza se exigía ser español, profesar la fe católica, probar la hidalguía – a finales del siglo XIX se pide probar la nobleza de sus cuatro primeros apellidos (si era casado debía acreditar la nobleza de los dos apellidos primeros de la esposa)- acreditar una excelente conducta moral, no tener deudas, el uniforme se formaba con espada con empuñadura ornamentada, casaca y pantalón azul turquí y sombrero con pluma.
La Maestranza de Zaragoza tenía adquiridos derechos reales antiguos, el rey Fernando ‘El Católico’ había autorizado la Cofradía de San Jorge mediante Real privilegio de mayo de 1505. Zaragoza quiso formar una Real Maestranza acogiéndose a los estatutos y favores reales de la Cofradía de San Jorge. El rey Fernando VII confirma la solicitud con fecha 10 de octubre de 1819, permitiendo la transformación de la Cofradía de San Jorge en la Real Maestranza de Zaragoza.
 
“Texto sacado íntegramente de la web de la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza”
Real Maestranza de Caballería de Ronda

Texto sobre Real Maestranza de Caballería de Ronda

Más Información
Escudo Real Maestranza de Castilla

REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE CASTILLA

La Maestranza de Caballería de Castilla se fundó en la ciudad de Segovia el 6 de enero de 1992, con el nombre original de Maestranza de Caballería de Segovia, bajo los auspicios y el amparo del Augusto Señor Conde de Barcelona (q.S.G.h.), el más egregio de los segovianos del siglo XX -quien Se dignó aceptar el nombramiento de Primer Maestrante-, y por iniciativa del Marqués de La Floresta, Cronista de Armas de Castilla y León, a la que enseguida se unieron numerosos caballeros de la Junta de Nobles Linajes de Segovia.

La Maestranza de Caballería de Castilla pretendió desde sus mismos orígenes reunir a los miembros de la más acrisolada Nobleza histórica española (integrada exclusivamente, según el Tribunal Supremo en su Sentencia de 16 de febrero de 1988, por los Grandes de España, los Títulos del Reino, con sus hijos, junto a los caballeros y damas del Real Cuerpo de la Nobleza de Madrid y de las cinco Reales Maestranzas de Caballería de Sevilla, Granada, Valencia, Ronda y Zaragoza).

Integrada hoy por un centenar de maestrantes, todos pertenecientes a la más encumbrada Nobleza histórica castellana y española, pero también extranjera, la Maestranza de Caballería de Castilla acoge además a otras tantas distinguidas personalidades que, por sus méritos, forman parte de la moderna aristocracia del mérito y del servicio al bien común y a la res publica, y así gozan de la nobleza personal.

Bajo el amparo de Nuestra Señora de la Fuencisla, Patrona de Segovia, en este mismo año se han cumplido los primeros veinticinco años de existencia de la Maestranza de Caballería de Castilla, durante los cuales ha venido dedicándose al fomento de las actividades hípicas en Segovia, y además reuniéndose regularmente en un solemne y grato encuentro anual de confraternización.